Mensaje del Rector

 
Doctor Príamo Rodríguez Castillo, Rector
   
               
 

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL DR. PRÍAMO RODRÍGUEZ CASTILLO, RECTOR DE LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE SANTIAGO, DURANTE LA CUADRAGÉSIMO SÉPTIMA GRADUACIÓN ORDINARIA DE LA SEDE CENTRAL, CELEBRADA EN SANTIAGO DE LOS CABALLEROS, EL SÁBADO 8 DE ABRIL DE 2006.

 

LA IDEA PARA LA CALIDAD DE VIDA DE LOS EGRESADOS DE UTESA, PERSONAL Y PROFESIONALMENTE

 

     En la última jornada de autoevaluación y elaboración del Plan Estratégico Quinquenal, los días 21 y 22 del mes de enero de 2006, en Puerto Plata, estuvimos reunidos todos los estamentos de la Universidad, con el fin de concretar ideas para que nuestra sociedad reciba el influjo de la máxima actualización de los conocimientos académicos y profesionales.  En este esfuerzo de actualización, se buscaba incidir en nuestra sociedad para mejorar la vida de los dominicanos, situación que cada día se empeora en la mayoría de la sociedad.

      Se trata de cambiar las prácticas educativas y superarlas llevándolas a un contexto de praxis más cerca de la producción y productividad, para lograr nuevos niveles de excelencia a través de indicadores que permitan identificar la Universidad como respuesta pertinente a las demandas de una sociedad que está en permanente cambio y que debe verse reflejada en las respuestas académico-profesionales que presenta una institución de educación superior.

     En verdad, que dar pasos de avances no es nada fácil para nuestra Universidad y la universidad dominicana en general, puesto que no cuentan con los recursos, apoyo, soporte y protección que puedan contribuir como elementos sustentantes de su buen funcionamiento y calidad; para la excelencia y modernidad que se requiere; no sólo para que la universidad  mejore en sí misma con el fin de dar una mejor calidad en sus programas y proyectos,  sino que  pueda llegar a cambiar la calidad de vida de la sociedad a través de una mejor calidad y excelencia de sus graduados, que al final  son los que tienen que cambiar su rumbo como líderes y entes integrados en su evolución y mejor destino.

     La Universidad, en estos próximos cinco años, dará el cambio necesario para lograr hacer lo que la nueva visión, propósitos y valores presentes que en el plan estratégico se plantea;  es decir,  que los egresados de esta universidad adquieran la intrepidez y calidad de vida que se merecen y que, en consecuencia puedan, así mismo, contribuir a transmitirlas a la sociedad en que viven, de la cual serán los actores en los días por venir y que además, como profesionales, ocuparán su dirección y desarrollo.

     Concebimos la intrepidez como  calidad en el comportamiento humano y ausencia de miedo para enfrentar los retos que la vida presenta cada día.  La intrepidez es una virtud crucial para los profesionales líderes en los tiempos actuales cuando pretenden la conquista de sus deseos y sueños.

     Para tener éxito, se requiere la combinación en una especie de coraza, de la intrepidez, la profesionalidad y el encanto; pues indiscutiblemente, apreciados graduandos, las mejoras en su calidad de vida están directamente relacionadas con la reducción de sus temores, de suerte que no tener miedo al uso e inventiva de sus conocimientos y capacidades aprendidas y adquiridas en sus profesiones, les hacen diferentes de los demás.  Es decir, nuestros egresados serán especiales siempre y cuando se atrevan con toda firmeza a ejercitar plenamente sus capacidades.

     Si ustedes quieren medir este propósito, estudien sus respectivas biografías hasta el presente, vean qué decisiones han tomado empujados por el temor, observen qué consecuencias han tenido en sus vidas y en sus familias; ¿cuáles decisiones negativas, han sido tomadas por miedo y siguen sufriendo hasta hoy?  ¿En qué situaciones calamitosas les han puesto sus temores?  Vemos cómo muchas veces algunas personas han acabado sufriendo situaciones dolorosas en el presente por temor al futuro.  El miedo lo echa todo a perder, pues pone a uno en la situación que se quiere evitar.

     No estamos planteando que el estudiante sea optimista ingenuo en su formación.  Nos estamos refiriendo  a la formación de un profesional que siempre hará todo lo posible por salir bien de lo que haga; para lo cual deberá tener una formación de prudencia y cuidado, siendo capaz de pensar preventivamente.

     Cuando hablamos de la formación del nuevo perfil del profesional utesiano con estas condiciones se  está ampliando su libertad de acción, pues se hace más independiente; es decir, que no se ata automáticamente a personas y tareas.   De esta manera difícilmente  caerá en el caos.

     La formación profesional con esta nueva visión permite que la persona actúe con sentido de ofensiva, pues estar en la ofensiva es mostrar un estado de ánimo completamente distinto de un soldado que estando en acción, se retira.  Un profesional optimista puede moldear su propia vida y ayudar a otros a moldearla, porque puede cambiar lo que no le guste, puede rechazar lo que no quiere, puede establecer contactos y terminar contactos, puede hacer amigos y dejar amigos, puede anular de prisa y actuar con más y mejor decisión, no pierde el tiempo pensando en cómo planificar, sino que va pensando y planificando cómo va a dar el salto para su conquista.

     Este tipo o modelo profesional es una persona que siempre anda erguida; hay personas árbol y personas rebaño.  Una persona puede optar en su ejercicio profesional por ser parte de un rebaño buscando estar protegido por otros; pero entonces, ya no será libre ni independiente.

     En cambio, la persona árbol, puede contribuir a que los demás tengan más éxito,  Esto es aplicable a su familia, su esposa, sus hijos, sus colaboradores,  subordinados y sus amigos. Esta práctica hace que la vida sea más fácil para los demás.  Se trata de eliminar el temor y reemplazarlo por la alegría, la libertad y la felicidad; pues es llegar a la contestación sabia de sus capacidades, habilidades, conocimientos y sapiencia. En fin, un profesional sin miedo puede convertirse en un benefactor para la humanidad, especialmente, la más próxima y más necesitada.

     Decíamos en la reciente jornada de Puerto Plata, que entre sus propósitos estaban, y cito:  “analizar con la participación activa del gobierno de esta Universidad y de los representantes de su quehacer con una metodología de trabajo en equipo, el diseño y planificación de nuestras tareas como universidad y su vinculación con la sociedad:  “con estas ideas, trataremos de redefinir el rol de UTESA en la primera mitad de la década del Siglo XXI; su entorno, sus capacidades, sus valores y principios; así como su pertenencia social.  Este ejercicio académico nos proporcionará la nueva visión y razón para lograr una universidad con una fortaleza institucional y moderna, creadora y participativa, con renovado impulso hacia la investigación, la tecnología, la ciencia, la calidad de su formación y la pertinencia de su proyección social, económica, política y cultural, convertida a partir de ahí en una universidad modelo para nuestro quehacer educativo, social y cultural.”  Termino mi propia cita.

     Es en ese contexto donde encontramos la idea de pertinencia, conducente a uno de los perfiles curriculares del estudiante para su formación profesional en el Siglo XXI.  Con la aparición de nuevas tecnologías y la globalización, incluir la quiebra de antiguos valores sin que los nuevos ofrezcan demasiada seguridad, está marcando una nueva forma de actuar en el mundo y, por tanto, hay que producir nuevas ideas para la formación profesional y el trabajo.

     A finales del Siglo pasado, las universidades del mundo y  su enseñanza giraba alrededor de un concepto de la formación; este concepto se deriva de “formar” lo que semánticamente podríamos admitir que sería dar forma a algo o a alguien.  Es decir, que se definían determinadas funciones para el ejercicio o trabajo que requerían determinadas competencias y conocimientos, y así se formaba a los estudiantes dándoles instrucción y enseñanza y mostrándoles algún ejemplo, como signo a imitar, ya que el estudiante acabaría realizando un trabajo, previsto y concreto en su área profesional.

     En la actualidad,  siempre habrá alguien que haga el trabajo mejor y más barato, dependiendo de sus necesidades y también de la robótica.  Estamos viviendo un mundo de innovaciones permanentes, se valoran las nuevas ideas, la creatividad, el riesgo de proponer cosas y, por descontado, el esfuerzo hacia algún objetivo.  Para estar al día es necesario aprender  a aprender; estando abiertos, probar las cosas, fijarse en los errores hasta elaborar una teoría propia y tan personal como el amor de pareja.

     El profesional del futuro tiene que estar siempre preocupado por aprender constantemente, todos los días; porque, además, tenemos muy cercano el momento en que los títulos llevarán fecha de expiración o caducidad, por lo cual lo que hoy sabes, si no lo reciclas, a los pocos  meses o a los pocos años ya no te servirán, como las aplicaciones informáticas, como los softwares de Bill Gate; produce miles de millones, pero tiene que cambiarlos al poco tiempo porque rápidamente dejan de producir, porque se los copian o aparecen otros, “la competencia”;  por lo cual él mismo se hace su propia competencia para producir dinero permanentemente.

     Para este cambio, los egresados de nuestra Universidad deben ser diferentes, por su intrepidez y calidad que en su profesión desarrollarán por su formación autónoma; cada uno será más dueño de su talento y decisiones que necesariamente deberá compartir con otros; capaz de dar en vez de recibir.

     El liderazgo para llegar a manejar un equipo, los conduce a manejar el temor relacional cada vez con más dominio; los equipos acaban funcionando cuando tienen muy claro el objetivo, lo que se espera de cada uno y  además, la buena relación entre todos.

     En el mundo de las empresas y los negocios serán más  valoradas las personas intrépidas que posean la capacidad no sólo de desplazamiento, sino también de cambio; porque los negocios en la actualidad son globales y no esperar que las cosas lleguen, sino ir a buscarlas.

     Así, pues, esta idea se hace proyecto en UTESA.  Nuestros estudiantes tendrán una formación de proyecto; muy pronto las empresas ya no serán unidades de negocios permanentes, sino que crearán equipos de trabajo para hacer proyectos conjuntos y específicos.  La necesaria garantía de los ingresos económicos habrá que buscarla mucho más en la suma de proyectos que en un puesto de trabajo fijo.  Esta situación será muy pronto parte de la historia empresarial y organizacional.

     Queridos graduandos, estas ideas, realmente las he aprendido leyendo, trabajando, escribiendo y caminando el mundo.  Les dejo el secreto: recuerden para siempre que es mejor equivocarse que no hacer nada; no siempre uno sabe lo que quiere hacer, pero normalmente, conoce perfectamente lo que no quiere, porque vivir ahora es tomar decisiones.  Sé, también, que si son capaces de comprometerse y ser intrépidos como se lo he definido, muy probablemente  las cosas les saldrán, la mayoría de las veces, bien.

 Muchas Gracias

   
Derechos reservados (R), Octubre del 2005
Santiago de los Caballeros, República Dominicana