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DISCURSO PRONUNCIADO POR EL DOCTOR PRÍAMO RODRÍGUEZ
CASTILLO, RECTOR DE LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGIC A DE SANTIAGO, UTESA, EN LA SEXTUAGÉSIMO
PRIMERA GRADUACIÓN ORDINARIA DE SU SEDE; CELEBRADA EL SÁBADO 31 DE MARZO DE
2012. SANTIAGO DE LOS CABALLEROS
UNA SOCIEDAD LLENA DE RIESGOS PARA
CIUDADANOS QUE CARECEN DE ESPERANZA, FE, CARIDAD Y PAZ INTERIOR
En estos momentos en que se está
realizando la visita a México y Cuba, el Sumo Pontífice Benedicto XVI trae el
mensaje de superar el cansancio de la fe, recuperar la alegría de ser
cristiano, estar sostenidos por la felicidad que da la paz interior, afianzar
la evangelización con una fe recia y una esperanza viva y una caridad ardiente,
y pide que se respete, defienda y promocione la vida humana en toda su dimensión.
¡Qué mensaje más actual para un mundo
moderno y en descomposición por su propia ignorancia en dejar de reconocer la
vida humana por la vida en sentido material! Nuestro Papa trae al discurso el
más acá de la unanimidad espiritual, que podemos interpretarla retomar la fe,
la esperanza y la caridad como virtudes que han ido perdiéndose en la
conciencia del individuo, en su vivencia de ansias de singularidad que se
apartan de la vida en común, tal cual fue concebido en su creación.
Es decir, que la capacidad de juicio ético
del individuo de estos tiempos se está corrompiendo, como también la capacidad
de juicio democrático referente a la libertad y el Estado. Prácticamente, el
tribunal de todos se ha ido sustituyendo por el tribunal del individuo o de
unos pocos, confundiéndose esa materia en el elenco de preceptos concretos a
los que debe reconocer el individuo y más aún los líderes profesionales de la
sociedad: En este caso, la sociedad dominicana.
Pienso que la Iglesia Cristiana junto
a la educación, en un proceso de convergencia, donde las evidencias de los
principios y valores que la sustentan lleguen a toda la sociedad en una
práctica como dice el Sumo Pontífice de fe, de esperanza, y agregaríamos
nosotros la formación, así se lograrían mejorar las virtudes en las masas, es
decir, el pueblo lograría alimentar su espíritu y su paz interior, que producirá
el encendido de la religión cristiana y la educación, en la superación de los
modelos hombre, mujer, para estimular la verdadera vida humana sensibilizada en
sus derechos, respeto y accionar social de moralidad, civismo y libertad.
Somos conscientes que romper con esta
turbulencia de una práctica inmoral e inhumana no es fácil, más aún cuando el
poder gubernamental, político, empresarial e individual, envueltos, rompen todo
principio y valores que la sociedad debe tener como patrones, donde
verdaderamente se enarbolen todas aquellas personas capaces de ser dignas y
buenos ciudadanos.
Es, pues, como un ego de formar
círculos para el buen gusto, donde se decanta una categoría de múltiples
funciones a la que se acogen los amantes de los cánones, de los modelos que
ejemplarizan la vida en sociedad, compartida con los demás; sería la misma
categoría que se emplea en filosofía y en la crítica histórica aplicada a los
asuntos de la ética, la estética, la fe, la esperanza, la caridad, la religión
cristiana y el proceso educativo.
Uno de los testimonios de la teoría
del buen gusto, son los versos titulados “Diálogo entre el Buen-gusto y el mal
gusto” que los jesuitas Luís Lozada y José Francisco de Isla escribieron para
la Fiesta de San Luís Gonzaga y San Estanislao de Koslka, una década antes de
que se publicara, La Poética de Luzan los cuales se recogen en La Juventud
Triunfante y dicen así:
“Buen gusto es un discretivo paladar
de entendimiento, que en las ideas distingue el no sé qué de lo bueno. El buen
gusto es una cierta gracia de los pensamientos.
El mal gusto, por el contrario, es el
paladar que poseen los cocineros y pasteleros, esto es, una cualidad material
de los sentimientos que no tienen nada que ver con pensamientos, sino con
aquello que en la casucha distingue un no sé qué de los cielos que hace que
tras la comida se chupe un hombre los dedos.
La base, pues, y el fundamento de la
belleza poética es la verdad; por el contrario, la falsedad ostenta siempre la
fealdad y descompostura de las partes que la componen, en las cuales todo es
desunión, irregularidad y desproporción”.
Apreciados graduandos, así está sintiendo
en estos momentos nuestra sociedad dominicana, “El mal gusto”, el pueblo se
está chupando los dedos de una cazuela que no se sabe qué es lo que contiene,
pero es en verdad un mal contenido material. Ya mucha gente de este pueblo ha
cambiado de gusto, se ha desorientado, no está conociendo la verdad, no sabe
qué es lo bueno y qué es lo malo, no tiene conciencia del pensamiento del bien,
de los principios y valores que hacen ser al ser persona, humano, respetuoso,
productivo, constructivo, capaz de aportar acciones para que la sociedad cambie
el mal por el bien; es decir, el mal gusto por el buen gusto; lleno de fe,
esperanza, caridad, libertad, democracia, dignidad, amor, paz y educación.
Ustedes, graduandos, son hoy la
juventud triunfante que van paso a paso alcanzando el ingenio para componer su
quehacer con fortaleza, ya sea, en sus pensamientos, ya sea en hacer las cosas
que vayan siendo niveladas con la verdad y lo bueno, con la recta razón y con
las ideas propias para darle mayor grado de bienestar y calidad a cada obra que
hagan.
Este es el tiempo de ustedes, de los
profesionales jóvenes. Es conocido el caso de gobiernos que con un pequeño
grupo de empresarios y políticos tienden a tomar todos los recursos y riquezas que
pertenecen a la sociedad, utilizándolos de acuerdo con intereses personales. Parece
que en esas condiciones apenas hay barreras, moralidad, principios y valores;
da la impresión que todo lo compran y lo venden a cuenta del poder y de la
política. De esa forma se interpreta que manejan el transfuguismo en nombre de
la política de negocio, de la política de vida, de la política de vender y
mercadear intereses.
En estos momentos de elecciones
presidenciales, podemos ver un enfrentamiento motivado exclusivamente por la
adquisición de poder, con tácticas no siempre ajustadas a la ética. Parece que
no importa el temor a Dios y al pueblo, la cuestión es ganar y dominar poniendo
en riesgo, incluso, la honra. Como dice el Sumo Pontífice, es como una
tentación que supera la fe y la vida humana de todo un pueblo, porque parece
que su único sueño es la adquisición de bienes; la riqueza es la única
motivación.
Uno tiene la impresión de que el país
vive en una especie de estado regresivo y que, en consecuencia, urge el diseño
de un nuevo modelo de sociedad. Una sociedad que garantice la seguridad y el pleno
empleo como aspiración permanente. Con frecuencia se da una concentración del
poder y la riqueza en pocas manos, que desvirtúa el funcionamiento de la
democracia y la libertad. En esta condición aparece un riesgo de desencadenar una
crisis ciudadana: porque se establece una estructura integrada por grupos del -gobierno-políticos-empresarios
que se manifiestan como poderes fácticos que se convierten en ocasiones en
mediatizadores de los derechos humanos de gran parte de la sociedad; una
consecuencia de todo lo anterior es que se va perdiendo la autoridad suprema
del Estado en el concepto de los ciudadanos.
La magnitud de los cambios violentos
que están sucediendo hoy día en nuestro país, ha sido causa de la inarticulada
observancia de la globalización-neoliberal que ha reducido la lógica
convivencia y subsistencia humana a una mínima expresión, dando a origen una
sociedad aún más empobrecida; lo que, a su vez, ha dado lugar a una práctica
social delincuencial como respuesta a la existencia de una amplia brecha social,
desigual y sin oportunidades.
Un estudio de la UNESCO-Banco Mundial
– muestra cómo estamos viviendo un mundo de contrastes ante tantos avances
tecnológicos como son la robótica, la informática, la genómica, los grandes
superordenadores, la secuenciación del genoma humano, estaciones espaciales
tripuladas permanentemente, etc. En esta situación unos pocos súper
millonarios acumulan más riquezas que el presupuesto global de este país en el
que todos los días mueren decenas de personas a causa de carencias vitales,
básicas, y otra gran parte muere por una delincuencia enquistada, cuya raíz es
la misma que la de las carencias vitales.
Estas son situaciones que vive este
país; sin embargo, se pronuncian discursos ponderando el crecimiento
económico, y las excelencias tecnológicas. Parece que se trata de
apreciaciones no exactamente ajustadas a la realidad. Sin duda, se trata de
valoraciones válidas para su pequeño grupo que hemos intentado definir en el
marco de este discurso. Es difícil aceptar esas apreciaciones porque la
sociedad en su conjunto no está avanzando según nuestra percepción.
Los hechos nos emplazan ante la
imagen de sociedades altamente desiguales que manifiestan el peligro ante el
que está el ecosistema humano y medioambiental. Todo ello, debido a las
prácticas depredadoras abusivas que esquilman las fuentes de recursos naturales,
permitiendo los gobiernos de nuestros países que nos invadan multinacionales
asociadas con pequeños grupos locales, a quienes nuestra riqueza natural
nacional es vendida y asociada por delincuentes gubernamentales y algunos empresarios
que son los intermediarios ocultos, y camuflados como entes sociales y de
servicio, pero sólo para ellos.
Todos estos males son de un mal gusto
que a la sociedad le hacen daño, desde ahora y para siempre.
Por todo esto, nuevamente, graduandos
y juventud triunfadora, es que les motivamos para que juntos, ustedes y su
universidad nos sumemos al mundo profesional, académico y comunicacional del
país, a encender las señales de alarma ante las tendencias sociales que están
poniendo en peligro la funcionalidad y la habitabilidad de nuestro entorno
social más inmediato y preciado.
Muchas Gracias.
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